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Aun en el tiempo y la distancia…, al final habremos de encontrarnos Capitulo 25

Capítulo 25

Cambios, viajes, voy a tu encuentro

“Todo es lo de siempre, sin embargo el cambio en mí se manifiesta al sentir los nervios de un nuevo comenzar recorrer mi cuerpo, ¡voy a ganar, lo voy a demostrar…, voy matarme por llegar!”

Todos estaban muy nerviosos por la audición, desde muy temprano Robert y Joseph habían comenzado a escuchar a cada uno de los aspirantes mientras anotaban constantemente los detalles que evaluaban para cada uno de los roles, a medida que iba pasando el tiempo la presión en algunos era evidente, después de todo, los roles que iban faltando eran de mayor importancia que los primeros que iban audicionando. Terriuce permanecía apartado del grupo, leía de vez en cuando su libreto y se quedaba pensativo.

– ¿Nervioso? – le dijo un joven llamado Harold McLain, uno de sus tantos compañeros quien siempre había competido con Terry por obtener los mejores papeles y que se acercaba al lugar donde estaba.

– No, Bueno, creo que un poco – respondió Terry.

– Eso es extraño en ti, digo, para ser un actor tan experimentado esto debería ser un juego de niños ¿no lo crees así?

– Ja, ja, ja, es cierto.

– ¿Sabes que todos opinan que eres el principal rival a vencer para quien aspire a obtener el protagónico?

– ¿En verdad?, ja, que irónico.

– ¿Te lo parece?

– Por supuesto, no pensé que se sintieran tan inseguros de ustedes mismos.

– Por mi parte pondré todo mi empeño para arrebatarte el papel principal.

– ¡Qué bien!

– ¡Eres tan arrogante como siempre, pero te aseguro que no podrás conmigo!

– Si te crees tan apto para el papel, por qué no lo demuestras actuando y no viniendo a tratar de retarme, a mí no me interesan las riñas estúpidas fuera del

escenario, la mejor batalla siempre será sobre el, así que lo mejor será que te calles, y si tan seguro estás entonces ya nos veremos las caras en el escenario.

Harold no supo que responder ante la respuesta de Terriuce, no era la primera vez que había tratado de retarlo, y sin embargo una vez más había quedado en ridículo, el joven se apartó molesto del lugar y dejó a Terry quien siguió leyendo su libreto sin preocuparse sobre el incidente con Harold, después de todo, durante su carrera se había topado con tipos como él en más de una ocasión.

Las audiciones continuaron su curso, el turno de Harold llegó antes que el de Terriuce, cuando el joven salió del escenario y llegó a donde se encontraban reunidos los actores faltantes de audicionar, miró a Terry con un aire de arrogancia y se fue a platicar con los demás actores. Por fin llegó el turno de Terry, se dirigió al escenario resuelto y seguro de si mismo y comenzó la audición.

– Hola Terry – saludó Joseph – hacía mucho tiempo que no te veía, me enteré que estuviste en Boston con Robert.

– Hola Joseph, hola Robert – respondió Terriuce – si, así es, estuve unas semanas por allá.

– Hola Terry – contestó Robert – ¿qué tal el viaje?

– Bien, todo muy tranquilo.

– Me alegro que así haya sido.

– Supe que te fue muy bien y que la obra tuvo mucho éxito, te felicito – comentó Joseph al apuesto joven.

– Así es, gracias…

– Bien, comencemos entonces, Terry por favor, iniciaremos desde la escena 3 del primer acto, te escuchamos Terry.

La audición de Terriuce fue una de las más largas de todas las que se llevaron a cabo ese día, Robert y Joseph no dejaban de hacer anotaciones

mientras observaban minuciosamente la actuación de Terry. Después de haber terminado con el último de los actores Robert y Joseph les informaron a todos que la lista definitiva de los seleccionados para la obra se daría a conocer hasta el día siguiente a las dos de la tarde por lo que poco a poco todos los actores se retiraron para descansar. Terry se dirigió a su departamento, había sido un largo día esperando que fuera su turno para audicionar y afortunadamente todo había salido muy bien, regresó a su casa caminando despacio y entreteniéndose con la gente que iba pasando, miraba a la gente apurada caminando de un lado hacia otro, sin fijarse mantuvo su atención en una pareja de jóvenes que caminaba lentamente por la calle, se veían felices y muy enamorados el asunto no habría tenido demasiada importancia si no fuera porque el rubio cabello de la joven le trajo a la mente la rubia y ondulada cabellera de Candy.

– Candy… ¡No!, no debo olvidar que ya eres la Señora Andley y eso te ha puesto definitivamente fuera de mi alcance por lo que mejor será olvidarte de una vez y para siempre – Terry apresuró el paso rumbo a su departamento, como si esto le evitara pensar en Candy, sin embargo, una sensación extraña se apoderaba de su pecho como cada vez que pensaba en ella, era sin duda un dolor del que sabía de sobra que no se podría deshacer tan fácilmente mientras siguiera sintiendo algo por aquella hermosa dama pecosa que conoció una noche brumosa de año nuevo en un barco camino de Londres.

Al otro día a la hora indicada todos los actores se presentaron en el teatro para conocer los resultados de las audiciones, como era de esperarse Terry obtuvo el rol protagónico, pero esta vez hubo una sorpresa, el rol del principal villano y rival del personaje principal lo había obtenido Harold, lo cual había puesto a este último de muy buen humor ya que era la oportunidad perfecta para iniciar la batalla que tanto había esperado para al fin demostrar quién de los dos era el mejor en el escenario. Los ensayos comenzarían al día siguiente y durarían aproximadamente dos meses más, así que era poco tiempo el que tenían para hacer de “Persuasión” la obra teatral del año.

“Para alcanzarte yo voy a cruzar el mar entero y si hay montañas me voy a volar cruzando el cielo tras de tus pasos voy a descubrir el universo y gritaré por todo el mundo que te quiero”

Los días fueron pasando rápidamente, Candy se sentía cada vez más contenta y nerviosa por la llegada de la fecha del traslado mientras que Terriuce se dedicaba arduamente a estudiar y ensayar para la puesta en escena. Por fin llegó el tan esperado día para Candy, después de buscarla por todo el hospital una de sus compañeras la encontró regresando de llevar a un paciente a tomar el sol.

– Candy, ¿dónde te habías metido?, te llama el Dr. Leonard a su oficina.

– ¿En serio?… ¡Yupi! Gracias Lucy, te lo agradezco mucho…

La joven salió corriendo dejando a su paciente a cargo de su compañera y llegó en un momento a la oficina del Dr. Leonard, al llegar respiró profundamente y tocó a la puerta.

– Adelante.

– Me dijeron que me estaba buscando doctor.

– Si, tome asiento por favor señorita Candy.

– Gracias – la rubia se sentó y miró al doctor, ansiosa por escuchar lo que tenía que decirle.

– Pues bien, acabo de recibir un documento donde me informan que el Dr. Sanderson espera su presencia en el Medical Center Hospital de Nueva York el lunes a primera hora, por lo que a partir de pasado mañana dejará sus labores aquí para que pueda preparar lo necesario para su traslado y le entregaré una carta que quiero le dé por favor al Dr. Sanderson cuando se entreviste con él.

– Si doctor, así lo haré.

– Señorita Candy, hay algo que me inquieta, ¿ya tiene usted a donde llegar en Nueva York?

– La verdad es que no doctor, estaba esperando estar allá para buscar algún departamento cerca del hospital

– Es lo que me imaginé, no piensa usted avisar a la familia Andley de su llegada a Nueva York, hasta donde yo sé tienen una residencia allá, ¿no es así?

– Así es doctor, pero no voy a avisar a nadie, desde que regresé a Chicago no he tenido contacto con ellos, estoy tratando de comenzar mi vida nuevamente y seguir mis sueños, y no quiero que ellos se inmiscuyan en mis planes.

– Comprendo sin embargo no creo que tan fácilmente la dejen, después de todo es usted la prometida del Sr. Andley, ¿no es así?

– No, ya no lo soy – dijo secamente la joven.

– Entiendo, bien, le comentaré entonces: cerca del hospital aproximadamente a unas dos calles hay un edificio de departamentos, son pequeños pero cómodos y además no creo que necesite mucho para usted sola, me tomé la libertad de pedir a un amigo allá que verificara si había disponible alguno de estos departamentos y me ha respondido que sí, solamente necesito confirmarle si es que usted acepta, la renta no es muy alta porque en su mayoría están alquilados por estudiantes y personal del hospital así que creo que es una buena opción, es un lugar seguro y respetable para una joven como usted. ¿Qué me dice entonces, acepta?

– Por supuesto que si doctor, y no sabe cuánto se lo agradezco, creo que me he librado de una preocupación ji, ji, ji.

– De acuerdo, entonces avisaré que usted acepta para que la estén esperando, yo le recomendaría que se fuera unos días antes para que se instale tranquilamente en el lugar.

– Si doctor, eso mismo era lo que estaba pensando, así no habrá oportunidad de que me pierda en mi primer día de trabajo.

– Señorita Candy, le preguntaré una vez más, ¿está usted segura de querer irse?

– Si doctor, eso es lo que más deseo.

– De acuerdo, entonces no hay más nada que decir, le deseo mucha suerte.

– Gracias doctor, le agradezco mucho todo lo que ha hecho usted por mí.

– No tiene nada que agradecer señorita Candy, solo espero que realmente sea lo que usted está buscando.

– Le aseguro que lo es, con su permiso.

Candy salió de la oficina del doctor llena de felicidad, el día al fin estaba por llegar, cambiar de ambiente y llegar a un lugar nuevo la llenaban de emoción, pero sobre todo al fin podría estar cerca de Terry, podría ir a buscarlo y hablar de muchas cosas, pero sobre todo al fin podría hablarle del amor tan inmenso que había sentido por él desde hacía tantos años. Después de terminar su trabajo se fue a su casa sintiéndose feliz: el momento de ver a Terry se acercaba cada vez más y eso la hacía sentirse nerviosa.

“Ahora que sé dónde estás y que sé cómo hacer para ser feliz voy a luchar por ti; ahora que ya probé tu amor y que descubrí quien soy voy a acabarme los caminos alcanzándote voy a hacerte sentir lo que eres para mí; voy a vivir por ti”

El día de dejar el hospital por fin había llegado, aunque había sido corto el tiempo que estuvo en el Candy quería mucho ese lugar, inevitablemente ya era parte de su historia porque vivió momentos tristes y alegres en el, se despidió de sus pacientes y sus compañeros con gran alegría y salió del sanatorio sonriente y feliz ya que sentía que cada minuto que pasaba la iba acercando a su nuevo camino: aquel que de una vez por todas la uniría a Terry; cuando iba cruzando la puerta de entrada alguien la llamó:

– ¡Candy!

La rubia volteó en el acto y vio a una bella dama elegantemente vestida, de tez blanca y cabellos negros.

– ¡Annie!

– Un poco más y no te hubiera alcanzado – le dijo la joven mientras se acercaba a la rubia para darle un abrazo.

– Me alegra mucho verte.

– A mi también, en cuanto recibí tu carta vine a buscarte.

– ¡Annie, no me digas que dejaste solito al pequeño Stear!

– ¡Que cosas dices Candy!, por supuesto que no, está con Wendy en la mansión Andley.

– No sabía que ya estaban en Chicago, te mandé la carta ahí pero no supuse que la recibirías tan pronto.

– Si, no tenemos mucho de haber regresado, hace apenas unos días, ya no podíamos quedarnos más tiempo en Escocia porque Archie tiene muchos asuntos que atender en el despacho.

– Comprendo, te invito a tomar el té en mi casa, me dirigía para allá.

– Si Candy encantada, vamos.

Las dos chicas se fueron caminando rumbo al departamento mientras platicaban de muchas cosas, Annie sobretodo le relataba a Candy como su vida se había transformado con la llegada del pequeño Stear, Archie procuraba la mayor parte de su tiempo con ella y su hijo porque no quería perderse ningún detalle de su crecimiento ¡hasta aprendió a cambiar los pañales y preparar la leche del bebé! Candy escuchaba atenta a su amiga mientras pensaba en como aquella jovencita tímida y cobarde se había convertido en una señora plena y segura de sí misma y se preguntaba si algún día ella también sería merecedora de una felicidad tan grande como la de su amiga. Después de llegar al departamento y preparar el thé ambas se sentaron en la pequeña sala para seguir con su charla:

– Y cuéntame Candy: ¿cómo van las cosas contigo y Terry?, porque en tu carta me decías que no habías podido hablar aun con él.

– Así es Annie, ya no lo alcancé cuando fui a buscarlo y eso me deprimió mucho, pero ahora estoy lista para buscarlo y rehacer lo nuestro, ahora más que nunca estoy decidida a encontrar mi felicidad.

– Todo eso está muy bien Candy y me da gusto verte tan decidida… sin embargo hay algo que no deja de preocuparme, ¿has pensado en que es lo que harás si

Terry te dijera que ya no desea estar a tu lado, o has pensado en que tal vez ya haya alguien más en su vida? Le dijo la Sra. Cornwell mientras su rostro se mostraba serio y preocupado.

Candy se sorprendió al escuchar lo que su amiga le estaba preguntando, sin embargo, en varias ocasiones también había tratado de pensar en ello, pero su alegría característica evadía el tema convenciéndose de que el apuesto caballero la seguía amando.

– Aun no me has respondido Candy.

– Annie la verdad no lo sé.

– Candy, – dijo la dama mirando fijamente a su amiga – yo no deseo estropear tus planes pero creo que deberías pensar en ello, no dudo que Terry no te ame, pero ten en cuenta que al ya no saber más de ti, él debe creer que estas casada con el señor Albert y sobre todo después de tantos meses, es natural que él también intente buscar su felicidad en alguien más, es joven y muy buen mozo, además de rico y famoso, cualquier jovencita quedaría encantada de ser cortejada por alguien como él, y por lo mismo no creo que le sería difícil encontrar a alguien, para compartir su vida… ¿no lo crees?

– Annie… –

Candy no supo que responder a su amiga: los argumentos que podría haberle dado no serían suficientes para tranquilizarla respecto de las dudas ante el posible cambio de actitud de Terry, ella misma había pensado en esa posibilidad en más de una vez, y no sabía si estaba preparada para enfrentar una situación así, sin embargo el deseo de volver a ver al único gran amor de su vida la hacían arriesgarse a enfrentar lo que fuera que el destino de estuviera reservando en Nueva York.

– Annie, la verdad es que no sé qué es lo que haría si eso llegara a pasar, yo solamente sé que amo a Terry desde hace mucho tiempo y que hasta ahora soy capaz de gritárselo al mundo si es necesario, y también sé que quiero luchar por él, esta vez no me pienso rendir tan fácilmente pero… –el rostro de Candy se tornó en una expresión seria y algo triste al tiempo que miraba sin mirar nada a través de la ventana – si Terry fuera el que me pidiera que me alejara de su vida para siempre tendré que hacerlo, aunque eso signifique arrancarme el alma.

– Pero creo que deberías de pensar en ello, Candy, debes estar preparada para todo lo que pueda pasar, desde que Terry te acepte nuevamente hasta que ya no quiera nada más que ver contigo, porque desafortunadamente es una posibilidad que tienes que tener en cuenta, sé que es duro para ti pensar en esto, pero creo que es mi deber decírtelo, a decir verdad tengo mucho miedo por lo que te pueda pasar allá, estando tu sola en una ciudad a la que no estás acostumbrada y que te trae tantos malos recuerdos.

– Annie, entiendo muy bien todo lo que me has dicho, gracias por preocuparte por mí, pero debo de enfrentar mis miedos si quiero alcanzar lo que quiero, y lo que quiero es a Terry, no quiero preocuparme más por cosas que no sé si serán ciertas o no, por mis prejuicios he hecho daño a mucha gente haciendo lo que esperan que haga y no lo que realmente quiero hacer, así que esta vez enfrentaré lo que sea, si Terry ya no quiere nada conmigo quiero mirar sus ojos y escucharlo de sus labios. Solo así me alejaré y seré la primera en desearle que sea muy feliz con otra persona.

Las palabras de la rubia habían dicho lo que Annie supuso cuando leyó la carta de Candy, sin duda su amiga no quería contemplar la posibilidad de que existiera alguien más en la vida de Terry, sin embargo al ver la determinación de la joven no quiso seguir insistiendo para no bajar los ánimos de su amiga.

– Esta bien Candy, pero me tienes que prometer que vas a ser muy fuerte pase lo que pase.

– ¡Te lo prometo Annie! – Dijo la joven sonriendo – Annie…

– Dime Candy.

–… no, nada…

– ¿Sabes?, recibimos una carta también del Señor Albert, dice que está muy ocupado en Canadá, pero se encuentra bien… en su carta pregunta por ti.

La expresión de Candy volvió a cambiar, su rostro reflejó cierta melancolía al escuchar esto último, ¿cómo era posible que después de haberlo lastimado tanto preguntara por ella?, Candy se quedó callada, el saber sobre Albert le hacía sentirse extraña; a pesar de todo lo que había pasado entre ellos le tenía un gran afecto, pero también sentía que no merecía que se preocupase por ella, después de todo lo había dejado por seguir a Terry.

– El señor Albert nos pregunta si conocemos tu dirección porque le gustaría mucho escribirte, ¿quieres que se la dé?

– ¡Pero Annie, si ya estoy por mudarme de aquí! – exclamó la pecosa tratando de escabullirse de esa pregunta – no, creo que será mejor cuando me haya establecido en Nueva York.

– ¿Piensas quedarte mucho tiempo allá?

– Si Annie, el hospital al que me trasladan es uno de los más grandes e importantes de Nueva York y es muy difícil ser aceptada en el así que pienso quedarme por lo menos un año.

A Annie le sorprendió mucho el comentario de Candy, no solo por la negativa de que le dijeran algo sobre ella a Albert, sino porque pocas veces Candy se refería a su carrera con tanta seriedad y mostrándose interesada en sus planes a futuro, sin duda el traslado le era importante no solo por Terry sino por ella misma, o al menos eso era lo que la hermosa rubia aparentaba.

– ¿Estás segura?, ¿no crees que es mucho tiempo?

– No lo es tanto Annie, te lo aseguro – le dijo Candy sonriendo.

– Si así lo has decidido, ya sabes que tanto Archie como yo siempre te apoyaremos en todo.

– Gracias Annie, se que siempre puedo contar con ustedes.

Después de terminar el thé las chicas charlaron un rato más hasta que comenzó a caer la tarde, Annie y Candy se despidieron afectuosamente y se prometieron estar en contacto lo mas que pudieran, Annie se fue y Candy terminó de preparar su equipaje y se acostó temprano ya que al día siguiente saldría en el tren de las doce rumbo a Nueva York.

A la mañana siguiente Candy se despertó temprano, se dio un baño, se arregló y después de desayunar entregó las llaves a su casero y partió a la estación del tren llena de nuevos sueños y esperanzas las cuales confiaba alcanzar pronto, Terry estaría más cerca de ella y eso era motivo suficiente para poder afrontar cualquier cosa.

El tren partió en punto del mediodía. Candy se sentía muy emocionada, al avanzar unos metros, abandonó su asiento y fue al último vagón, abrió la pequeña puerta y vio como Chicago se iba perdiendo en la distancia

– ¡Adiós Chicago! ¡Gracias!… Me regalaste muchas alegrías y también tristezas, pero ahora voy tras mi felicidad y espero que si he de regresar a vivir aquí sea junto a la persona que realmente he amado toda mi vida. ¡Terry, espérame un poco más, ya llego, ya voy hacia ti!

“Yo iré a buscar tu corazón a cualquier lugar que lo lleves, iré a buscar tu alma, en el frió o en las llamas, apostaré todo a la suerte, solo porque todavía me ames…”

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8 comments

  1. Bueno..al menos ya estamos proximos a reencontrarnos… Gracias por esta maravillosa lectura…

  2. porfravor k se reconcilien no soportaria otra vez el llanto de candy porfa k terry no sea tan duro grax y con ansias espero el siguiente capituloooooo

  3. hola sakura, muy lindo cap solo espero que ese tal harold no se inmiscuya en la vida de terry y candy.no se pero al escuchar al dr leonard que le habia pedido a un amigo que le consiguiera un apartamento me pone a pensar que es ese tal harold,bno a esperar el sig cap. besos

  4. hojala todo salga bien para candy q se renconsilien 😉

  5. Candy-Terry,prontos.a.reencontrarse
    y.reconciliarse.

    Esperamos.con.ancias.el.sgte.cap
    please.no.tardes!!!!!

  6. Hola Sakura

    Felicidades por este capitulo , cada vez crece la ansiedad porque estos dos se encuentren de una buena vez, pero como bien lo dijiste , no se la vas a poner facil a Candy, asi que bueno , a disfrutar y esperar el siguiente capitulo.

  7. Hola Sakura.
    Me da gusto que ya Candy dio señales de vida gracias!!!!se acerca el reencuentro!!!! esperamos pronto la continuación. un fuerte abrazo para ti y todas las seguidoras de fic.!!!

  8. muy buena tu historia pero algo me dice que terry la va a rechasar con eso que se llevo bien con la otra actris hojala no sea asi pero muy buena tu historia sigue adelante.

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