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158continua

Terry – Lo siento – se disculpo –
Laureen – Una boda no se prepara en un día – Terry la miro –
Terry – Entonces fijemos fecha para la boda – dijo con seguridad –
Isaac – No te parece que primero tienes que pedir la mano de mi hermana – se dirigió a él –
Terry – Les parece bien que la cena de compromiso sea el día viernes – sonó casi como una orden e Isaac lo percibió así –
Isaac – No vendrás a dar órdenes a mi casa – se puso a la defensiva –
Candy – Basta Isaac – era inevitable que pelearan –
Laureen – El viernes está bien – dijo mientras tomaba la mano de su hijo para calmarlo –
Candy – Terry ese vino es para ellos – quiso suavizar el ambiente –
Terry – Lo siento, es verdad – se puso de pie para darse a Laureen – un presente – sonrío –
Laureen – Muy buen gusto – le dijo al ver la marca y la cosecha del vino –
Isaac – Claro que sabe de buenos vinos ya que desde joven le gusto la bebida – se burlo, Terry apretó los puños para no írsele encima a Isaac –
Candy – Isaac eres un grosero – ella si le reclamo –
Laureen – Basta ya, ambos compórtense – dijo como toda una madre autoritaria, la tensión había crecido pero Terry no se dejaba intimidar, durante la comida los juegos de sarcasmos entre Isaac y Terry no dejaron de estar presentes, Laureen sabía que la rivalidad entre ellos ya no tenía remedio, pero a Isaac no le quedaba otra opción que aceptar lo que Candy deseaba –
Isaac – Me retiro – dijo en cuanto termino de comer, se puso de pie –
Terry – Creo que es hora de que yo también me vaya – no dejaba de sentirse incomodo, si por él hubiese sido, se había llevado a Candy sin importarle nada –
Laureen – Espero sus padres asistan a la pedida de mano – le dijo mientras se limpiaba los labios –
Terry – Mi padre está en Londres y mi madre está de gira – explico, Laureen jalo aire –
Isaac – Con su permiso – se alejo del lugar –
Candy – Perdónalo Terry – no le gustaba el modo en que su hermano trataba a su ahora novio –
Laureen – Lo esperamos el viernes – ya no supo que más contestar ante la tención que la agobiaba –
Terry – Gracias por todo – también se puso de pie –
Candy – Te acompaño – hizo lo mismo –
Laureen – Candy – la chica volteo a ver a su madre, pensaba que le prohibiría salir con Terry – no llegues tarde – Candy sonrío –
Candy – Llegare temprano – se dirigió a la salida – espera iré por mi bolso – subió las escaleras dejando a su novio solo, Terry se puso a observar los retratos que había en una repisa de la sala, sus ojos se sorprendieron de ver que casi en todas las fotos estaba Richard, en algunas con Isaac, solo una fue la que llamo su atención, Richard abrazaba a Candy de la cintura – pasa algo – le dijo en cuanto llego –
Terry – No nada – reacciono ante la mirada interrogante de ella – nos vamos – la tomo de la mano intentando disimular su molestia por la fotografía –
Candy – Claro – salieron de la casa para dirigirse aún parque no muy lejos de ahí, se sentaron en una banca –
Terry – Que alivio – dijo en un suspiro mientras se sentaban en una banca –
Candy – Nunca me imagine pasar por un momento como este – frunció la nariz – tanta formalidad hace que me duela la cabeza – se llevo las manos a las sien –
Terry – Ja, ja, ja, – se río –
Candy – Yo no le veo la gracia – le reclamo –
Terry – Candy si tú apenas y hablaste – ella puso cara de sorpresa –
Candy – Acaso no eras tú el que tenía que hablar con mi madre – acerco su rostro a el de Terry –
Terry – Y no me arrepiento de haber pasado ese momento – la miro a los ojos –
Candy – En verdad piensas pedir mi mano – no creía que fuese verdad –
Terry – Tengo opción – se rio –
Candy – No dejas de ser un grosero – le reprocho –
Terry – Para cuando quieres que sea la boda – le pregunto mientras la seguía mirando –
Candy – No lo he pensado bien – entristeció al recordar que tendrían que separarse nuevamente por algún tiempo –
Terry – Si fue por mi te llevaría conmigo – acaricio el rostro de ella –
Candy – Te parece que sea en invierno – le dijo, Terry la miro algo desconcertado – quiero que nos casemos la misma fecha en que fue el estreno de Romeo y Julieta – el chico se quedo boquiabierto –
Terry – ¿Qué dices? – No podía creer lo que escuchaba – como me pides eso – movía su cabeza de en señal negativa – ¿Por qué? – le cuestiono –
Candy – Por qué ese día fue una fecha muy difícil para mí – dijo tristemente – ese día nos separamos y mi vida cambio – Terry la miro a un interrogante – quiero que ese día sea borrado de nuestras vidas y que mejor que nuestra boda – se acerco a Terry –
Terry – Son seis meses – le dijo como si le doliera –
Candy – Pero tú tienes que prepararte para tu próxima obra – acaricio el rostro de Terry – además nuestras madres querrán tiempo para planearlo – sonrío –
Terry – Si es cierto – no dejaba de acariciar el rostro de Candy con el suyo – que la boda civil sea un mes antes – le propuso –
Candy – Tres semanas antes – se río, mientras Terry comenzaba a buscar sus labios –
Terry – Si es lo que deseas – sentía como si su corazón quisiera salir de su pecho –
Candy – Si – dijo mientras cerraba los ojos para disfrutar del beso que sabía Terry le daría, el chico no pudo evitar probar nuevamente los labios de Candy, se dejaron llevar por la nostalgia del momento, mientras una pareja de ancianos miraba a la distancia el más puro amor entre dos jóvenes enamorados, los ancianos se tomaron de la mano y siguieron caminando como si el beso entre Candy y Terry los hubiese transportado en el tiempo –

Terry dejo a Candy en casa antes de que el sol comenzara a ponerse, no quería que Isaac o su madre buscaran alguna escusa para hacer ver a Candy que él no era el hombre para ella, Candy se despidió con un beso tierno de su novio, él la miro con ternura mientras se metía a su casa, se alejo de lugar lleno de sueños e ilusiones, algo preocupado por qué no sabía quién lo acompañaría a pedir la mano de Candy, entonces una idea paso por su cabeza, se dirigió a casa de Albert. Candy subió a su habitación, aun flotaba entre nubes, cerró la puerta y se recargo en ella, sus verdes ojos se llenaron de lágrimas de felicidad mientras suspiraba, en eso escucho la voz de Isaac en el pasillo.

Isaac – Me voy madre – le dijo a través de la puerta, Candy lo escucho –
Candy – ¿A dónde irá a esta hora? – se pregunto, salió de su habitación para alcanzarlo – Isaac a dónde vas – le cuestiono, él iba por la mitad de las escaleras –
Isaac – No creo que te interese – volteo a verla –
Candy – Perdón no quería molestarte – se dio la vuelta molesta –
Isaac – Voy a la estación del tren – le dijo ella se detuvo – Richard de va esta noche – le explicaba Candy apretó los puños de sus manos –
Candy – Puedo ir contigo – miro a Isaac –
Isaac – Lo crees conveniente – ella movió la cabeza en señal afirmativa – vamos – ella bajo hasta donde él, salieron de su casa y abordaron el auto, el silencio reino entre ellos dos, ambos parecían tener tantas preguntas pero ninguno se atrevió a formular una, cuando llegaron a la estación del tren se encaminaron a donde los vagones, Candy se detuvo al ver a lo lejos de espaldas a Richard – Ya estoy aquí – le dio a su amigo en cuanto se acercaron –
Richard – Pensé que no… – se quedo callado al voltear a ver a su amigo, se percato de que no iba solo – Candy que haces aquí – no pudo evitar que su corazón latiera aceleradamente –
Isaac – Veré si tu equipaje está listo – quería dejarlos solos –
Richard – Le dije que no quería verte – se recriminaba por eso –
Candy – Yo le pedía Isaac que me trajera – le hizo saber al notar la molestia en el rostro de Richard – acaso es que me odias – sus ojos se llenaron de lágrimas – perdóname por no haberte podía amar, lo que menos quería es que no sufrieras – cerro los ojos, solo sintió como los cálidos brazos de Richard rodearon su cuerpo –
Richard – Candy yo no te podría odiar jamás – la abrazo tiernamente – pero entiende que es doloroso para mí – su voz parecía quebrarse – no quería verte no porque te odiara, si no porque no sé si sea capaz de alejarme de ti – le explicaba – Candy por favor se feliz y recuerda que en mi tienes un amigo que te apoya y que te quiere – Candy comenzó a llorar – no llores Candy, ya te lo dije yo estaré bien – Richard tomo el rostro de Candy con su mano y alzo su mirada – Adiós mi Rosa Eterna, solo quiero que sepas que MI CORAZON te pertenece – beso su cabello, mientras el tren silbaba, Isaac miraba la escena a unos metros y Candy no supo que decir – Adiós – se despido a la distancia de su amigo que ondeaba su mano, el tren comenzó su marcha llevándose a un ser noble, lleno de bondad, un ser que demostraba su amor a través de sacrificio –

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